jueves, 15 de mayo de 2008

Víctimas de la moda






Las mujeres somos víctimas de un complot
urdido por mentes perversas que se reúnen
en un lugar secreto y deciden lo que ellos
llaman 'tendencias de moda'. ¿Quiénes son?
¿Cómo lo hacen? Yo me imagino que llega
Paco Rabanne y dice: - 'Veo que este año
se va a llevar el azul petróleo'. Y saltan a
dúo Victorio y Lucchino:- 'Eso, eso. Y los
jerséis sin mangas, pero de cuello alto,
¡y que se jodan!'. ¡Y date por jodida!
Porque la moda no es una industria.

¡Es una secta dirigida por maricones! Y
de esos seres que nos odian ¿qué
podemos esperar?... Si nos hacen ir con
estos pantalones que se abrochan en la
rabadilla y nos hacen creer que vamos
bien (Creo que lo hacen para que
luzcamos esos ridículos tangas que tanto
molestan). O con esos otros pantalones
de pata larga que van limpiando las aceras.

¿Ustedes saben lo que son las fashion victims?
Son las mujeres que han caído en sus redes
y ya no pueden escapar. Esas que cuando se
acercan a un escaparate, oyen voces en su
cabeza: 'El poder de la moda te obliga', 'el
poder de Dior te gobierna'. Realmente, yo
me dí cuenta del poder que tiene esta secta
cuando intenté comprarme un vestido rojo.
Parece fácil, ¿verdad? Un vestido rojo. Pues no.
¡Porque las tiendas están en el ajo! Son las
representantes de Dior en la tierra. Y, claro,
llego yo, y le digo a la dependienta: - Buscaba
un vestido rojo. Y me suelta:- ¿Rojo? Este año
no viene nada en rojo. Este año viene el azul
petróleo. - ¿Y eso rojo de ahí?- Eso es la funda
del extintor, pero si quieres te la saco. ¡Así es
como empiezan las sectas: anulando tu voluntad!

Porque, de repente, me veo diciendo:- Vale,
sácame uno azul petróleo de la 38. Y, en ese
momento, la dependienta me mira como se
mira un Fiat Panda desde un todoterreno: -
¿La 38? Tú estarás entre la 40 y la 42. Claro,
yo la miré a ella como diciendo: 'Y tu estarás
entre gilipollas y tonta del culo' Pero le dije:-

Perdona, yo soy una 38. - No, si ya. Pero es
que este año viene la 38 ceñida, ¿sabes? Y es
que ese es el segundo paso de la estrategia
de la secta. Disminuir tu autoestima para
poder dominarte mejor. Ahí, yo dije: - Con
esto no me pillan. ¡Yo me pruebo la 38
aunque me la tenga que meter a rosca! Y,
claro, te miras al espejo y ves lo que ves.


Una morcilla. Una morcilla azul petróleo. Y



digo yo: si en todo el mundo un metro es
un metro y un kilo es un kilo, ¿por que la
talla 38 no es siempre la talla 38? Tú vas
al Carrefour y la talla 38 se la puede poner
King África y, sin embargo, te vas a Versace
y la 38 no se la pone ni Melody. Total, que
hice lo que hacemos todas: llevármelo. Si,
porque pensé lo que pensamos todas: 'Así
me obligo a adelgazar'. 'Me obligo a adelgazar.

'¿Seremos idiotas? A las dos semanas te estás
obligando a regalárselo a tu sobrina. ¡Es como
comprarte unos zapatos del 34 para obligarte
a que te encoja el pie! Pero es que ese es otro
de los síntomas de que estás entrando en la
secta: someterte voluntariamente al sufrimiento
físico. Aunque, a veces, cuando todavía no estás
abducida del todo, consigues tener un momento
de lucidez y decir: 'No, no me lo llevo'. Y, entonces,
esa enviada del mal que es la dependienta te dice
la frase definitiva: - Llévatelo, no seas boba, ¡que
lo puedes devolver!¡Y lo compramos! Como lo puedes
devolver... Eso es como comerte un trozo de moqueta:
¡como lo puedes devolver!Así que volví a casa con mi
vestido azul petróleo de la 38. Me lo pongo y le pregunto
a mi marido: - ¿Como me queda?- Pequeño.- ¿Si?


¿Me marca mucho?- Te va a hacer llagas. Ahí me dije:
'Tere, modérate. Esta es otra prueba. La secta de la
moda quiere que rompas lazos con tu entorno'. '¡No,
no van a poder conmigo!'. Me lancé a la calle y no
paré hasta que encontré el único vestido rojo que
quedaba en toda la ciudad. Cuando lo vi, dije:
'¡Me lo compro! ¡Que le den a Paco Rabanne !.
Y que Victorio le dé a Lucchino … ' ¡Ja! Y salí de la
tienda triunfante, con mi vestido rojo. Pero la
alegría me duró dos escaparates. Es algo que nos
pasa a todas las mujeres. De repente, se te viene
el mundo encima: 'Coño, ¿y qué hago yo con un
vestido rojo, si este año lo que se lleva es el azul
petróleo?' Oye, que no pude pegar ojo en toda la
noche. Tuve unas pesadillas... Estaba yo en una
misa negra, atada de pies y manos, y los grandes
gurús de la moda, rodeándome como en Poltergeist:
'Tereee. Veeen hacia el glamouuuuur.' Total, que
me desperté, empapada en sudor y dije: '¡Vale, esta
bien! ¡Me rindo!' Me unté entera con vaselina para
que me entrara el traje, y me presenté en la boda de
mi amiga Jessi, vestida de azul petróleo. Cuando llegué
a la iglesia me encontré con que íbamos todas iguales...
Allí había más azul petróleo que en una playa del golfo
Pérsico. Ahí te das cuenta de que te han captado, has
entrado en la secta, y a partir de ese momento honrarás
a Victorio y a Lucchino, no nombrarás a Chanel en vano
y amarás a Dior sobre todas las cosas. PD. ¿Alguién me
puede explicar que coño es el color 'azul petróleo'?? Tardé
siglos en comprender que las cosas pueden ser de color
buganvilla, no me jodais ahora con el petróleo, por favor!!

El petróleo es negro como los cojones de un grillo!!
(y perdón por la expresión...)

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