
Un hombre sufrió un atropello a la puerta de su casa y tuvieron que ponerle una prótesis de cadera y alardeaba de que se había librado de la muerte de milagro y hace dos días en el mismo lugar volvió a sufrir otro accidente de tráfico, que le costó la vida. Mi interlocutor aseguraba muy serio que nadie escapa a su destino.
Y yo me quedéeee...
Y yo me quedéeee...



